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Fabiola Corona

Ella es definitivamente una mujer competitiva, disciplina, constante, también bromista y divertida. Su carácter fuerte lo demuestra en competencia, cuando va perdiendo, ella misma nos platica “me prendo, tengo que sacar esa furia interna para no rendirme y no ser débil o vulnerable”. Una chica que toma decisiones emocionantes que nutren su alegría por la vía, una mujer aventada y extrema, nos cuenta su mes este mes en Sportlán.

El espíritu aventurero

Es mío totalmente porque tengo otras dos hermanas que no hacen ejercicio, dicen que yo me robe su don-deportivo -se ríe. Mi mamá tampoco, y mi papá no estaba en deportes, pero estaba en un club de alpinismo, como nunca tuvo a su niño, él quería uno y a mí me llevaba a caminar al bosque, esa parte quizá la saque a mi papá. Y desde que tengo uso de razón era súper activa, encantaba estar corriendo, cansándome, y ya después en prepa estaba en todos los equipos de deporte que había en la escuela. Cuando me gradué de la universidad, a partir del año 2000, ya tomé mi deporte como una profesión.

Carreras de aventura.

El deporte que me llama la atención era el de las carreras de aventura, porque una sola disciplina me aburre y me canso. Y esas carreras son competencias de varias disciplinas. Te dan un mapa y una brújula y son equipos de 3 a 4 personas, debía haber una mujer en el equipo porque eran mixtos. Había carreras que duraban 4 horas, o hasta 5 días sin parar. Esas carreras llegaron a México en el año 2000 a “Mascota”, que es un pueblito cerca de Guadalajara, donde yo vivía. duraron 4 años aquí en México y los gobiernos de cada Estado apoyaban muchísimo porque fomentaba el turismo y había muy buenas premiaciones. Yo me sentía tal cual, en una carrera de aventura, una parte era con bici de montaña y otra de trekking o corriendo, a caballo, en kayak, escalada, rappel o yumbar y conocíamos lugares donde como turista no conocerías jamás. Te metías dentro de la selva donde no hay caminos, había en Monterrey, la Huasteca potosina, la Rivera maya, Hidalgo, la Biosfera de las nubes, pude conocer muchos lugares increíbles. Esa fue mi pasión, poro desaparecieron por la inseguridad de México y ahí fue donde tuve que cambiar al triatlón, aunque no fuera tanto mi pasión en ese entonces, pero trate de verlo con ojos de más amor porque el triatlón es el que me abría más puertas, y, además, el que me hizo llegar más lejos.

Lo más disfrutable.

Me encanta conocer lugares no turísticos y exóticos y perderme en la selva, estar ahí sola y sobrevirar, de chiquita siempre pensaba si yo sería capaz de sobrevivir sola en la selva. De grande sigo pensando lo mismo, me gustan todo es tipo de situaciones en donde tengo que llegar al punto e identificar el camino correcto porque no hay señalizaciones, vas con tu mapa y tu brújula. También la dinámica de trabajo en equipo, hay partes que son tu debilidad y otras que son tu fortaleza, pero no vas solo, vas en equipo y tienes que trabajar para que todos lleguen en equipo y bien.

 Entrenamiento para las carreras de aventura.

Desde la primera carrera de aventura abrí los ojos y dije, esta es mi pasión, yo puedo vivir de esto, pero no sabía que entrenar porque a veces entrenaba básquet y fútbol, pero ni modo que entrenarse eso para las carreras de aventura. Le pregunté a un coequipero y me dijo que el triatlón era de los deportes más completos que había de entrenamiento, que me convenía entrar a un equipo y escogí la que tenia la alberca más cercana a mi casa. Yo nada más quería entrenar ahí para mis carreras y fue cuando sin querer, el triatlón se volvió mi deporte. Si seguí participando en carreras de aventura fuera del país, pero avenes gastaba más en los aviones que lo que ganaba en la premiación, nos convenía mas hacer las carreras en México.

Primer triatlón siendo elite.

El primer triatlón que hice fue en Valle de Bravo, yo tenía 24 años, ya era tarde, normalmente las que llegan de triatlón empezaban a los 10 años. Yo me quería meter desde el principio en elite, solo que la federación me dijo que primero hiciera un buen tiempo en categoría por edad, me fui muy bien y entonces me metí a elite para participar como profesional.

Enfocarse o no enfocarse.

En 2002 mezclaba carreras de montaña y bici de montaña con el triatlón, y el entrenador me decía que, si quería que me fuera bien, tenía que enfocarme, pero yo era como caza-recompensas, me metía a carreras de todo tipo, para ganar los premios, aunque solo fueron monederos electrónicos. Solo me falto correr en zapatos de tacón porque de plano no se correr en tacones -se ríe. En 2003 llego un casting para un programa de deportes de aventura, todos los amigos fuimos hacer fila. “el conquistador del fin del mundo” se llamaba y se graba en Argentina, hice el casting, me escogen, fui con el entrenador para avisar que nos veíamos al regreso, pero me dio a elegir entre el triatlón y el programa de tv y me fui de todas formas, pero ya no podía regresar al triatlón con él. Me fui, regresé y ese año me salí del triatlón, pero hice bici de montaña.

En 2005 me casé, mi esposo es chilango, le gusta en triatlón también y me dijo que fuéramos al triatlón de Ixtapa. Ese evento era preselectivo para los Juegos Centroamericanos de los Juegos de Colombia. Me inscribí en elite, me fue súper bien, me preseleccionaron para centroamericanos. Y nos mandan a competir a Brasil, me fue muy bien, gano la plaza para Juegos Centroamericanos y de ahí se me abrieron los ojos y pensé, “talvez el triatlón es mi misión”. Decidí seguir entrenando y me fui a vivir a México, entré a otro equipo de triatlón, y me hecho el ciclo olímpico, los Juegos Centroamericanos, Río de Janeiro y luego Beijín 2008. Pero como se me dio muy prematuro todo, no tenía nada que perder, si se me abría una puerta, pues trataba de seguí abriendo las demás. Y echándole un chorro de ganas que hubo un momento que dije “ya no lo estoy disfrutando”, porque desayunaba, comía y cenaba triatlón, estaba muy presionada por tratar de clasificar a los Juegos y ya no lo disfrutaba como debía, pero trate de verlo con otros ojos.

Decisión Olímpicos, un año antes.

El camino estuvo cardiaco y prematuro, porque se decidió tarde. Dos años antes de una Olimpiadas debes hacer puntos para renquearte y yo entrene solo 1 año antes, las otras chavas ya tenían más puntos que yo. Empecé mas tarde porque en ese entonces ninguna de las mujeres mexicanas había clasificado a triatlón, pensaba que era algo muy difícil y que no se podía. Le enseñamos a la federación el calendario y los puntos que yo tenía y le hicimos ver que, si iba a 4 o 5 copas mundiales, con esos puntos, quizá podía clasificar a los Juegos Olímpicos, a los que nada más clasifican las primeras 55 mejores del mundo.

Olimpiadas.

La federación creyó en el proyecto y nos fuimos a Corea, quede en 25 o 26, en Sudáfrica en 21, Madrid quede como 30 y en Vancouver como en 40. Llegue cansadísima, y en ese momento se cerró el ranking: ¡quede en el lugar 56! Medio me traumé, pero mi esposo es el más apasionado él me dijo “ni te preocupes, puede pasar un milagro. Y una chica salió dopada, podíamos poner una apelación o la otra opción es que la selección tenía 2 plazas, pero el requisito era que quedaran en el tipo 10 y la otra quedo en 12 así que le quitaron su plaza, se hizo un roll Down y quede. Pero resulta que es plaza no es para mí, es para México, así que, aunque yo me la haya ganado, la federación tenía que decidir a quien se la daba. Lo supe un mes antes de las Olimpiadas, me llama el presidente de la federación. Me empezó a explicar y me dice que me la darían a mi porque me la había ganado, pero ¡faltaba solo un mes! Y yo ya estaba super fundida de todas las competencias previas. A la hora de la competencia, yo ya conocía a las competidoras, pero con lo fundida, me fui atrás de una chava de la que no debí ido porque era muy mala, y de la natación salí a 13” de diferencia del pelotón con el que siempre salía nadando. Y esos segundos ya no los puede recuperar. En mi palmarés sale de “DNF, do not finished”, porque los chinos tuvieron una regla diferente para su logística de transmisión donde ya no dejaban pasar en la bici cuando la puntera estuviera corriendo. Termine la bici éramos como 9 mujeres, íbamos empezar a correr, pero nos detienen en el camino diciendo que la puntera ya venía, pero ¡ni siquiera venia! Le faltaban como 500 m, nos detuvieron y ahí se acabó.

Conclusión Beijín.

Estuve tristísima pero ya lo superé, eso fue hace como 10 años. Pienso que así como se me dio tan prematuramente este regálate, así igual me lo quitaron así de rápido. Me quedo con la experiencia de todo el camino recorrido para llegar ahí, y que fui la primera mujer en clasificar en triatlón para Juegos Olímpicos. Y de ahí, tratar de ser un ejemplo para las siguiente generaciones o juveniles, y pensar que como mexicanos es super posible, factible y se puede. No tener el tabú de que los europeos o los americanos son muy buenos. No, en México, el triatlón es muy joven y si se puede.

Nuevos retos.

Acabe medio decepcionado, y también ya tenía ganas de hacer las cosas que deje de hacer por dedicarme 100% al triatlón. Pensé, “ahora si voy hacer retos nuevos, buscar objetivos nuevos”, quería reinventarme y hacer otras cosas. No deje el triatlón totalmente, pero me aleje un poquillo, y fue cuando empecé a probar las largas distancias, mi objetivo fue tratar de romper el mejor récor mexicano de mujeres en distancia de IRONMAN, y luego buscar un objetivo diferente cada año. Me gusta ser pionera e ir a eventos raros, nuevos, grandes.

Entonces Challenge hizo una competencia bien rara cerca de los Emiratos Árabes, la organizo el príncipe de ahí. Iban a participar los mejores del mundo para ir por el gran botín. Quería ir a eventos que fueran memorables, importantes o exóticos, entonces hice Challenge, luego descubrí los Xterra que son triatlones, pero con bici de montaña, luego llegaron a México las carreras de obstáculos, tipo Spartan race, me enganche ahí como 4 años, y así le voy buscando, no quería encasillarme, así que como las triatletas, que es lo que hacen, cada año es lo mismo, año con año son las mismas fechas, sedes, triatlones. Como que eso es lo que no me llama tanto la atención, me gusta ir y luego buscar algo nuevo y diferente.

El reto de este año.

Quiero seguir haciendo Xterra, pero no quiero repetir el serial, entonces busqué a ver que otra opción y encontré el Tour Asiático Xterra, el ASIA Pacifico. Lo padre es que no tengo que ir a 12 fechas, porque fue muy pesado, pero con que nada más vaya a 3, gano suficientes puntos porque al final te dan un bono. Empiezo el 30 de marzo n Taiwán. Y existe otra que organiza la ITU, pero se llama Triatlón Cross, cada año hay un mundial y ahora va a ser en España el 30de abril. De los Spartan race, también me voy enfocar un poquito a este tipo de carreras.

Siempre ganar.

No en todos, en algunos si me hacen pedazos. Pero este mi modus operandi, el premio es mi motivación. Sigo compitiendo, soy la más veterana en categoría profesional, para competir en cualquier disciplina que en México por lo menos tengo que asegurar el premio, aunque sea 3er lugar en triatlones normales. Es que ya podrían ser mis hijas las del triatlón, casi les doblo la edad. Yo no tengo hijos, le dije a mi esposo que terminado las Olimpiadas ya íbamos a tenerlo, pero eso le tengo diciendo hace 13 años, pero estamos felices, nos encanta estar viajando y conociendo lugares.

En el futuro.

Me gustaría seguir así, me siento exitosa, feliz de hacer lo que me gusta, y que me valla bien, pero casi llego al “4° piso” y vienen nuevas generaciones que me van hacer pedazos. Ser entrenadora no me llama, porque no tengo paciencia. Pero me encantan las ventas, así que pienso en una tienda online, referente a distribuir las marcas que me patrocinan y me han apoyado.

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