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Arturo Macias

¿Cómo es Arturo Macias?

Me considero obstinado, testarudo, disciplinado y a la vez soñador, también soy alegre positivo, siempre pienso en todo lo que me pasa es por algo, no reniego tanto cuando las cosas no salen como yo quiero. Pero soy una persona luchadora, necia en conquistar más sueños, en hacerlos realidad. Siempre he sido un soñador. Yo todavía no compraba mi rancho, pero había comprado el llavero para las llaves del rancho.

¿Qué es lo que más amas?

Me enamoran los ojos del toro. Esos 15 minutos que estas delante de él y tú lo estás viendo a los ojos y te olvidas de tu cuerpo y no eres más que espíritu y energía con el espíritu del toro porque somos dos seres vivos, esa conexión nada más con el alma y te enfocas nada más en su mirada, es mágico, es un momento muy mágico que me tiene enamorado.

Cuentéanos un poco sobre Arturo Macias

Nací en Aguascalientes, tuve una infancia muy normal, desde que tengo uso de razón quise ser torero porque mi papa era aficionado y juez de plaza, cuando uno es niño no tiene miedo a soñar, no piensa la dificultad de las profesiones, yo soy muy afortunado de poder haberlo hecho realidad. Durante mis primeros 8 años de vida conocí a los matadores. A esa edad, mi papá muere por un accidente y yo me alejo porque me lastimaba mucho, era algo que hacíamos juntos. Y a los 14 años un día, circunstancialmente me enamore y ya. Fui a la escuela taurina de San Luis Potosí. Me fui a aprender lo fundamental. Entre a Pastejé en la Academia taurina, estuve ahí cerca de un par de años. Y debuté de novillero el 9 de noviembre de 2001.

He toreado en Venezuela, Perú, Colombia, Francia, Madrid 4 tardes, en Sevilla, en Valencia, en Barcelona fui el ultimo mexicano en torear antes de que la cerraran y en Portugal también.

Vestirse.

Mucho sentimiento, es tu segunda piel, como un guerrero que va a la batalla donde no sabes si va a regresar, es un momento muy íntimo, yo lo vivo a solas, es un momento muy tuyo donde si se vive miedo, porque es ponerte delante de los toros cada tarde. Y mi sentimiento más bonito es darle cada tarde a mi sueño. Lo que pienso es en estar presente, aceptar el miedo, disfrutar el vestirme y la incertidumbre porque siempre te vas a enfrentar a toros que nunca han sido toreados. Con la fuerza de su cuello pueden levantar tres veces su peso, el toro pesa 500 kg. Siempre se requiere mucha concentración. Uno tiene miedo a sus consecuencias, pero en ese momento no le das cabida a eso, si no a la pasión de la tarde.

Quiero morir de viejito con mis nietos, pero lo tengo asumido, como una posibilidad. Estos últimos 5 años han muerto toreros de renombre. Es un tributo que voy a tener que pagar para la que la tauromaquia tenga la autenticidad. Como decía Hemingway, “los toreros son actores a los que les suceden cosas reales”. La salida es un punto de desapego, por el hecho de poder ponerte delante de un toro. Es una cuota, un peaje que tienes que pagar espiritualmente para poder ejercer tu profesión.

Riesgo. No nada más el toro en sí, hay muchos factores que se pueden involucrar para poner un momento de tu vida en riesgo, como el aire. Si hay aire en la plaza no puedes mover tu capote con la misma precisión. Muchas veces, tardes en plazas de primera, te tienes que poner en la línea de fuego porque no hay de otra, nosotros le llamamos “donde los pies queman” porque sabes que tienes que dar la pata  pa´lante.

Sus ojos. Desde que sale el toro por la puerta de toriles hasta que se va, yo no veo mas que sus ojos y en ese momento, me tengo que convertir en psicólogo, donde el toro me va diciendo sus preguntas con sus movimientos. Yo lo estoy estudiando, y a base de la in formación que yo voy viendo de los movimientos que va teniendo, voy respondiendo las preguntas técnicamente con el movimiento de mis brazos, de mi pecho, de mi capote, mi muleta, y esa mirada, yo nunca dejo de ver sus ojos yo me enfoco siempre en la mirada, no veo sus cuernos.

La mirada. El toro puede tener una mirada al principio y cómo vas evolucionando la faena con él. Puede ir cambiando su mirada, a entrega nobleza. Es una continua expresión de miradas por parte del toro que van variando durante la faena.

Conexión mágica. No con todos los toros me puedo yo olvidar de mi cuerpo, desgraciadamente esa conexión mágica no surge siempre, pero cuando surge es algo que alimenta el alma y vale la pena cualquier sacrificio de entrenamiento o cualquier sacrificio delante del toro, o incluso que te hiera. Pero vale la pena porque cuando llega a suceder es algo mágico, yo cuando me olvido de mi cuerpo y estoy delante del toro, cuando estoy involucrado en su mirada, muchas veces no sé si estoy soñando. Es la misma sensación que tengo cuando estoy soñando que toreo, es un punto espiritual muy mágico, muy íntimo, muy tuyo. Y estar en la plaza México con 45 personas, es la soledad que yo he sentido, aunque estés cobijado por la energía de la gente, estando delante de un toro, se siente uno muy solo.

Preparación de actividades. Soy una persona que le gustan muchos los retos, me gusta quitarle a mi cuerpo cualquier dominio que pueda tener sobre mí, yo creo que el cuerpo tiene que ser un sumiso total de tu espíritu, de tu corazón, de tu sentimiento y de tu mente, y más hablando de una profesión donde el cuerpo no tiene ninguna cabida de opinión. Correr, escalar, son actividades que yo hago aparte de que me gustan, me llenan. Este invierno hice una de las cosas más bonitas que puedo hacer en mi vida, corrí 100k en los Andes, en la Patagonia, fue una experiencia mágica, una carrera muy sacrificada, se dividió en las facetas de 3 días, 36 km diarios. Atravesé un bosque con mucha altura, un reto muy bonito por haberlo conseguido, también he corrido maratones, el año pasado subí al pico de Orizaba. Me fui en bici de Aguascalientes a San Juan de los Lagos, y todo tipo de actividades. Como tengo cierto dominio de mi cuerpo, por la profesión que desarrollo, me da para poder desarrollar otras actividades. Desde hace 10 años que practico Yoga y se ha vuelto algo necesario en mí, es de mucha fortaleza tanto física como mental. Platico con mis compañeros y todos dicen que estoy loco. Todas estas actividades las hago con mi mejor amigo, es un primo mío que se llama Agustín González López, todas estas actividades las hacemos juntos, hemos coincidido en este gusto, pero él ya está haciendo IRONMAN ya me lleva esa ventaja. Es una muy bonita amistad por esto que tenemos en común y el esfuerzo que conlleva.

Mis movimientos. Lo que hago delante del toro, los practico en un salón que tengo de espejos, para poder desarrollarlos delante del toro de forma natural. La mejor experiencia. Uno de ellas fue una de las tardes más cruciales que hubo en mi carrera, fue un mano a mano con José Tomás, es un enfrentamiento en la Plaza México. El toro se llamó Cuatro Caminos, le pude cortar las dos orejas, otra puerta grande en mi carrera, pero lo que yo viví y yo sentí en esa tarde, en esa mirada, en esos movimientos, en esa energía de la gente, es de lo más bonito que he podido sentir en mi vida. Esa tarde es de suma importancia en mi carrera. Pude olvidarme del cuerpo y torear con el corazón, lo que el toro a mí me dio sentimentalmente fue amor, fueron momentos muy especiales.

Mi familia. Tengo una familia hermosa. Mi mujer preciosa y dos niños de 7 y 4 años. Son el pilar fundamental de que todo esto funcione, mis hijos ven con naturalidad y con mucho respeto la profesión de su papá. Quiero trascender en ellos el ejemplo que he dado, no con mis palabras, sino con mis hechos de que las cosas pueden conseguir, cuando se hacen con verdad siempre salen bien.

Algunos números.

Acabo de cumplir 14 años de matador de toros. Estoy por cumplir mis 500 corridas. 9 salida a hombros de la Plaza México. Tengo 22 orejas y un rabo, me encantaría tener otro. 31 percances, 22 coronadas y 8 fracturas, he estado a punto de morir 3 veces ya. En mi cuerpo, prácticamente donde termina una cicatriz, empieza otra.

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